Cactus y Plantas Crasas

Las Enfermedades

Posted on: julio 15, 2009

No existe ninguna planta que esté libre por completo de la amenaza de los parásitos. Las plantas crasas no constituyen ninguna excepción y a pesar de los cuidados que normalmente les dispensamos pueden ser atacadas por las cochinillas blancas, las arañas rojas, los limacos, la Phytophthora, la Rhizoctonia, etc. Sin embargo, le diré que las plantas que crecen en condiciones adecuadas presentan mucha mayor resistencia a la infección, sobre todo frente a las enfermedades de naturaleza criptogámica. Las condiciones correctas que debemos procurar establecer vienen determinadas por un nivel de luminosidad adecuado, una temperatura y un grado de humedad correctos, una buena tierra y una proporción equilibrada de principios nutritivos. El seguro contra la infección se realiza con los cuidados adecuados.
Otras enfermedades de las plantas crasas nos vienen reveladas por su viraje cromático hacia el amarillo o el rojo. En el primer caso la planta nos indica que se le proporciona un exceso de agua o que el terreno no es el apropiado. Otras causas son: su sometimiento a una temperatura demasiado baja, debilidad en las raíces o una alimentación inadecuada. Para curarlas lo mejor es sacarlas de las macetas, arrancar las raíces dañadas y plantarlas de nuevo en una tierra mejor. La adopción de un tono rojizo es provocada por una exposición excesiva a la luz del sol; se manifiesta especialmente en las plantas cuyas raíces se hallan en mal estado, ya que ello redunda en la falta de humedad.
Los cactos se ven aquejados a menudo por una enfermedad que reseca y debilita su piel. La causa suele residir en la combinación de una humedad atmosférica excesiva con un suelo también demasiado húmedo y una temperatura muy baja. Otras causas son los riegos irregulares y el empleo en los mismos de agua muy fría y rica en cal.
Las enfermedades criptogámicas pueden provocar una putrefacción de las raíces e incluso de toda la planta. Los riesgos de ataque por parte de los hongos vienen incrementados por el exceso de humedad y de calor, así como por la falta de luz y de ventilación. Poca cosa puede hacerse en estos casos. Recuerde solamente que hay que emplear siempre una mezcla de tierra totalmente esterilizada. Sírvase también de macetas nuevas o desinfectadas. Piense que es muy difícil salvar las plantas que ya han contraído la infección. Si se llega a tiempo, puede que se obtengan resultados positivos con una pulverización de un agente fungicida. Sin embargo, al cultivador aficionado le suele resultar difícil la localización del producto adecuado. No queda otro remedio que tirar los especímenes enfermos o separarlos, al menos, de las demás plantas.

Para combatir los afidos existen excelentes productos. Yo prefiero los preparados vegetales que contienen nicotina, piretrina o derris.
Las cochinillas blancas poseen una afición especial por las plantas carnosas. Son unos insectos recubiertos de una capa cerúlea que se dedican a succionar la savia de las plantas. Para combatirlos se utiliza el acohol metílico, que debe ser aplicado sobre estos insectos con un pincel. Hay que acabar con ellos lo más rápido posible, pues se reproducen a una velocidad increíble. El método indicado es laborioso, pero suele resultar efectivo. Los insectos que producen pequeñas escamas en la piel de las plantas pueden combatirse de la misma forma, pero en este caso hay que hacer saltar las escamas antes de aplicar el líquido. Hoy en día, muchos cultivadores se sirven de insecticidas especiales. Sin embargo, no hay que utilizarlos si las plantas se encuentran en el interior del hogar, pues las emanaciones que desprenden ejercen efectos tóxicos sobre el cuerpo humano. El problema es que las hembras de todos estos insectos poseen un caparazón con el que protegen los huevos y las pequeñas crías, las cuales emigran después a otras partes de la planta; hay que atacar a las pequeñas crías cuando efectúan el desplazamiento.
Las arañas rojas pueden resultar también muy molestas. El mejor método para acabar con ellas es pulverizarlas con insecticida. El tratamiento se repetirá varias veces, hasta acabar también con los huevos. Las arañas rojas se desarrollan con preferencia en un medio poco húmedo y a temperatura elevada: es algo a tener en cuenta. Lavando algunas plantas (los rosales) con una manguera pueden eliminarse los insectos; sin embargo, las plantas carnosas no toleran este tratamiento.
Lo peor que puede sucederle a un coleccionista de cactos es que sus plantas se vean invadidas por los Rhizococcus, que atacan preferiblemente las raíces. Estos insectos lanosos, pertenecientes a la misma familia que las cochinillas blancas, viven en la raíz y en la parte baja de la planta. Aparecen normalmente cuando las plantas están secas. El mejor medio de combatirlos es con el uso de insecticidas. Como alternativa es posible también separar las plantas de la tierra y lavar las raíces hasta que ya no haya ningún insecto. Luego hay que sumergirlas en alcohol metílico y aclararlas de nuevo. Se plantarán después en mezcla especial para cactos y se las mantendrá en cuarentena durante un tiempo.
Los insectos especializados en atacar los pequeños brotes pueden capturarse colocando junto a las plantas unas carcasas de patatas vaciadas previamente.

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