Cactus y Plantas Crasas

El Valor Economico de las Plantas Crasas

Posted on: julio 15, 2009

En la zona del mundo en que nos ha tocado vivir las plantas crasas se cultivan básicamente en razón de su belleza. Nos esforzamos en conseguir hermosos especímenes que llenen de color nuestros invernaderos, jardines y salas de estar y, a menudo, nuestros esfuerzos se ven coronados por el éxito. Sin embargo, existen países en que estas plantas se hallan en estado silvestre y aun en otros se las cultiva por motivos muy diferentes a los expuestos anteriormente.
En algunos países en vías de desarrollo, México, por ejemplo, los frutos de ciertos cactos, y en especial los de las Opuntias, constituyen un importante alimento. A los frutos de las Opuntias, los mexicanos los denominan tunas y en su país poseen una gran importancia comercial. En México existen plantaciones dedicadas enteramente a las Opuntias, pero también se recogen los frutos de las plantas que crecen en estado silvestre. La demanda suele ser considerable, especialmente en las épocas de sequía, en que las cosechas de otros vegetales son extremadamente pobres. Normalmente, estos frutos se comen crudos, aunque también es posible conservarlos en almíbar o fabricar con ellos una bebida alcohólica denominada colonche. Esta bebida no se conserva demasiado bien y suele producirse únicamente para el consumo casero. También es posible dejar secar las tunas, después de haberlas pelado.
No cabe la menor duda de que las Opuntias y algunos otros cactos han salvado a una gran cantidad de indios de morir de hambre o sed. Al estar prácticamente desprovistas de espinas, estas especies constituyen también un excelente alimento para el
ganado.
A los frutos de los Cereus, también comestibles, se les denomina pitayas. La Pereskia aculeata produce asimismo frutos comestibles, muy parecidos a las uvas crespas.
Las Opuntias poseen también una gran importancia en otro sentido: constituyen un medio ideal de desarrollo para las cochinillas. Los indios precolombinos fabricaban con este insecto un tinte de color rojo carmín. El método, consistente en dejar secar y pulverizar los insectos muertos, pasó a ser utilizado por los españoles para teñir la lana y la seda. Los modernos procesos químicos de fabricación de tintes han provocado el abandono del sistema.
De la Lophophora williamsii, un cacto desprovisto de púas que crece en el norte y el centro de México, se obtiene un producto narcótico, el peyote, capaz de provocar alucinaciones.

Nunca está ausente en las fiestas indias, que suelen durar varios días, siendo objeto de un culto especial. Su toma continúa siendo normal en varías zonas de México.
Algunos cactos contienen alcaloides beneficiosos utilizados en el tratamiento de ciertas dolencias cardíacas.
Si efectuamos un rápido repaso de algunos de los libros escritos sobre la materia, veremos que ciertas plantas crasas, no pertenecientes a la especie de los cactos, poseen también características aprovechables. Un ejemplo nos lo proporciona la Agave sisalana, de cuyas hojas se obtienen unas fuertes fibras empleadas en la fabricación de cuerdas, sacos, etc. Las fibras de otros Agaves, más cortas y gruesas, se utilizan en la fabricación de cepillos. De la Agave salmiana se obtiene una bebida denominada pulque, que se estropea con gran rapidez, pero que posee un sabor muy agradable. Algunas tribus utilizan el jugo de Agave para destilar mezcal o tequila. El líquido blanco que poseen algunas Euphorbias es extremadamente tóxico; por ello ciertas tribus africanas solían emponzoñar con él sus flechas.
La parte baja de los cactos de mayor tamaño suele adquirir caracteres leñosos con el paso del tiempo. Esta madera posee diversas aplicaciones, entre las que destaca la fabricación de muebles.
Los contornos ele las hojas de diversas especies de Yucas constituyen la materia prima utilizada en la fabricación de esteras.
No hace falta decir que con la plantación de algunos tipos de cactos se puede obtener una valla muy difícil de salvar. Y con esta aplicación podemos quizá finalizar la lista que hemos venido confeccionando. Pero la función más importante desarrollada por las plantas crasas es, a pesar de que no proporcione ninguna compensación económica, su acción vivificadora de los paisajes desérticos y desolados que constituyen su habitat original. Además, proporcionan unas pequeñas manchas de sombra y fijan minúsculas cantidades de rocío. A partir de la humedad que la atmósfera les roba se forma en el suelo una delgadísima capa de humus que posibilita la supervivencia de otras especies vegetales.
Su valor comercial resulta muy difícil de valorar, pero el placer que proporcionan a los coleccionistas no puede expresarse en cifras: es inestimable.

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